
Abril, 13 del 2011
¿Haces lo contrario de lo
que le enseñas
a tu hijo?
La comunicación de doble vínculo, es decir la que va de los adultos hacia los niños, es aquella que crea y fortalece la doble moral desde la primera infancia; patrón de conducta que se interioriza de manera automática en la mente infantil. El adulto, generalmente no se percata de este hecho porque está reproduciendo mecánicamente lo que aprendió en su hogar, y transmite a su generación lo que es. De ahí, que es de doble vínculo porque se actúa a lo contrario de lo que se dice, o se hace sentir, lo contrario de lo que se dice. |
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Este tipo de comunicación “dañina”, desencadenará en comportamientos y conductas injustas y deshonestas en la vida adulta. Los adultos, en especial padres y madres, cometen a diario este grave error, sea por ignorancia, comodidad o por descaro, al ser conscientes de su doble moral.
Existen muchos ejemplos de comunicación de doble vínculo, uno de ellos es cuando el papá y la mamá enseñan a sus hijos que no deben mentir, sin embargo, cuando alguien llama al teléfono o a la puerta de la casa, por lo general le piden que mientan diciendo que no están. Otro, es cuando enseñan que no se debe robar, y en la caja del supermercado no pagan las bolsitas de dulces o bebidas, que consumieron haciendo compras. Así también, cuando toman cosas de los compañeritos de la escuela, los padres en vez de corregir y hacer que devuelvan, se ríen de la osadía de su hijo y lo comparten contándolo a sus amistades.
También es doble vínculo, cuando el padre, madre o cuidador, hace sentir al niño con gestos y actitudes lo contrario de lo que le está diciendo, por ejemplo, cuando le dice “te quiero” y mira hacia otra parte, o simplemente no lo mira con amor, sino con cierto enojo o frialdad; o cuando le dice al niño ¡Cuéntame!, pero mira cada momento el reloj, demostrando desinterés porque no lo atiende, no lo escucha. |
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Este papá o mamá no sabe lo que está labrando en su hijo, hasta que recoja la cosecha: la doble moral para con ellos, “te amo papá-mamá, pero…”. Es la ley del búmeran, hay hijos que sin sentimiento de culpa devuelven lo que recibieron; podría ser una multa alta, aunque siempre hay excepciones, dependiendo de otros factores o condiciones en los hijos, como poseer características personales que protegen (la inteligencia, carácter, etc.) y el entorno (maestro, abuelo, amigo, etc.).
¿Se da cuenta lo tremendamente influyente que es la comunicación y los vínculos en la formación moral de los niños, los futuros hombres y mujeres? Es posible tomar control a tiempo, modificando la forma de comunicarse con los niños, los hijos, con base en una relación sana a través de vínculos afectivos fuertes, formados con amor y respeto mutuo.
Niños que cuando sean adultos, no necesitarán engañar para dar amor y para que lo amen; son aquellos que no temen sino que respetan, muy ajeno del rango o nivel social. Son personas francas, de carácter firme por la fortaleza de su mente ante lo justo y lo correcto, al no ser corrompida por la doble moral. |
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Marzo, 3 del 2011
En una mano el rigor y
en la otra el amor
Las relaciones sanas y duraderas entre padres e hijos, dependerán de los vínculos afectivos entre ellos. El vínculo es lo que ata o une, se forma y se nutre a través de la comunicación. Una condición para que los vínculos sean sanos, es que la comunicación debe estar basada en el afecto.
La comunicación afectiva en este caso, se refiere al cariño y al respeto con que los adultos se dirigen y se relacionan con los pequeños y viceversa. Sólo así, mediante esta forma de comunicación, se formarán vínculos sanos y fuertes. Por tanto, “comunicación y |
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vínculos” se desarrollan dentro de un proceso de retroalimentación o feedback, es decir, que los efectos se devuelven mutuamente y sucesivamente.
Pero, ¿qué se logra cuando los vínculos familiares son sanos? El diálogo, a través del cual si se sabe escuchar, se logra comprender al otro; así también, Respetar los límites entre los miembros de la familia, basado en las normas y reglas, donde cada uno tiene derecho a un espacio que deben respetar los demás.
Respetar las reglas, es otro de los aspectos que se consigue porque éstas (las reglas) no se imponen. Basado en la autoridad de los padres, son creadas entre los miembros de manera participativa y democrática, buscando satisfacer las necesidades e intereses del grupo familiar y no de los adultos.
La Flexibilidad también se logra cuando los vínculos familiares son sanos, puesto que las reglas existen para organizar y crear un clima familiar adecuado; es decir, se requiere ser flexibles con las reglas, que no significa que se las va a pisotear e irrespetar. Por ejemplo, la regla de no comer pizza porque se la considera escasamente nutritiva, ser flexible, sería darles gusto a los niños de vez en cuando y no cada vez que ellos pidan; o permitirles jugar videojuegos entre semana, sólo en ocasiones especiales, etc. |
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En una mano el rigor y en la otra el amor, es una frase muy verdadera. Los padres que mantienen buenas relaciones con sus hijos, basado en lo anteriormente mencionado, están formando vínculos afectivos sanos que será parte importante del comportamiento y de las relaciones interpersonales por siempre.
En el escenario de la vida, todos se exponen a pruebas que retan a los principios y a los valores éticos, en que, actitudes y decisiones dependerán trascendentalmente de cómo uno se formó en el núcleo del hogar; qué recibió de él; qué tipo de comunicación relaciona a los miembros: afectiva o de doble vínculo; qué sentimientos y vínculos los une: amor, solidaridad, odio o resentimiento, etc.
Es verdad que de aquí parten las raíces de toda conducta y comportamiento, pero también es verdad que gracias a la inteligencia y a la razón, el ser humano escoge o rechaza lo que se le ha enseñado. Hay quienes no buscan excusas para justificar su mal comportamiento, en todo caso, encuentran la forma de ser mejor persona, padre, madre o pareja.
Lograr romper el eslabón pernicioso que detiene la perpetuidad de la amoralidad, que amenaza a las generaciones siguientes, es un acto de una suprema inteligencia. |
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Febrero, 1 del 2011
Aprenda a manejar
las emociones que
lo estancan
Así como dejamos en lo posible en orden las tareas del trabajo y del hogar, deberíamos hacer un inventario de los comportamientos y las actitudes que se necesitan cambiar. Hay que dejar de buscar excusas que justifican los errores y equivocaciones de conductas, y ser honesto consigo mismo, esto, más aún si a las personas generalmente les cuesta mucho aceptar que se equivocan y defienden su punto de vista, más por salvaguardar el ego que por argumentos razonables. |
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Para cambiar las actitudes y formas de pensar que no ayudan a un buen desenvolvimiento personal, se debe hacer un inventario realista de lo que se quiere mejorar o cambiar. Por tanto, haga una lista de sus debilidades y fortalezas presentes. Seguro que sí las tiene, porque son parte de la personalidad del ser humano, todos poseen ambas cualidades.
Tener debilidades no significa incapacidad para enfrentarse y confrontarse en la vida. Son actitudes que pueden ser manejadas y controladas mediante las fortalezas, de ahí la importancia de identificar los recursos psicológicos, para que se propicie el verdadero cambio, a partir de sí mismo, por conveniencia y por necesidad propia. Para disminuir sus debilidades, use sus fortalezas como: su capacidad para amar, ser responsable, su habilidad en alguna actividad, su característica de buen oyente, su buen estado físico, su inteligencia numérica, espacial, su grado de asertividad, etc.
Llene de energía su mente con pensamientos nuevos, altruistas, cargados de deseos, de lucha. Busque motivación centrado en sí mismo. Solamente sintiéndose satisfecho de sus necesidades más altas, propias del ser humano, se sentirá que vive. Siéntase realizado en aquello que hace, por insignificante que le parezca, pues no lo es; aplique esto en su trabajo, en el |
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hogar, en el amor, sobre todo en el amor, donde su ausencia es la causa de soledad, de vacíos emocionales.
Dicho de otra manera, aprenda a manejar las emociones que lo estancan y obstaculizan su camino, que ciega sus ojos. Dependerá solo de usted, no de nada, ni de nadie externo. Cuando se depende de los demás para sentirse bien, se pierde la brújula que nos conduce a la fuente que nos conecta consigo mismo.
Recuerde, los conflictos son inevitables y necesarios para crecer, sin ellos no hay cambio, ni mejoría. Siempre estarán presentes para indicar que ya es hora de que se incomode, para subir un escalón más en la montaña de las oportunidades; oportunidad que no es precisamente adquirir algo material, sino lograr a comprender “algo” que antes era la causa de sus fracasos repetidos, de su infelicidad o de su indiferencia.
Propóngase en este nuevo año, aprender a cambiar aquello que está en sus manos a pesar de lo difícil que es. Es cuestión de actitud, de querer ser mejor cada día para sí mismo, su familia, su comunidad. El mundo lo necesita, es usted importante para la evolución de la humanidad partiendo de su propia fuente. |
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Diciembre, 23 del 2010
¿Por qué en Navidad aumentan las depresiones?
No todos esperan igual la Navidad, sea por religión, creencias, valores o estado de ánimo. Para aquellos que la Navidad es una fecha para estar rodeado de amor con los seres queridos, intercambiar regalos y compartir una cena, indiscutiblemente será un momento grato si tiene familia y amigos cerca, y llevan una buena relación. Para los extranjeros significa la búsqueda de compañía de familias amigas, de los vecinos, de los compañeros de trabajo, o el retorno a su tierra al encuentro con sus seres queridos. |
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Y, ¿qué hay de aquellos que se encuentran aún más lejos, en un lugar más lejano y desconocido: “encerrados en su propio interior”? Se trata de individuos que pese a que se encuentran rodeados de personas, ocultan la soledad. Y justo en esta época, cuando esta sensación es excesiva, puede generar melancolía, tristeza, aumentando las depresiones y los suicidios.
Uno de los factores que condiciona esto es la carencia de afecto, es la necesidad de sentirse amado, valorado y respetado. Este déficit no permite que se fortalezcan los vínculos entre padres e hijos, entre pareja, y en general con todos, debido a que la comunicación es pobre, dañada y distorsionada. El amor y los valores se transmiten a través de una plena comunicación sana.
Estar alerta de los signos de advertencias de esta amenaza silenciosa, evitaría confusiones y desgracias. Por tanto, compartir con los niños y jóvenes, comentarles al nivel de la capacidad de comprensión de ellos los problemas y odiseas, que casi siempre los adultos atraviesan, los haría sentirse importantes. En otras palabras, los ayudaría a reflexionar, tendrían mayor posibilidad de analizar y canalizar sus propias preocupaciones de forma más realista. En fin, obtendrían una salida sana para afrontar sus dificultades emocionales, que aunque podrían parecer tontas son lo suficientemente fuertes para hacerlos sentir muy solitarios y desanimados.
Del Consumismo al Inventario
La mayoría de las sociedades del mundo están alienadas en la |
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presión consumista de las compras navideñas. Todo nuevo, ropa, regalos. Motivados ya sea por los compromisos o el deseo de demostrar afecto con un detalle material. Las industrias iniciaron el mercadeo de la Navidad, ocasionando que poco a poco este gesto de amor, de unión y solidaridad, a través de obsequios, se transforme en un comportamiento más de compromisos sociales que de demostración de amor.
Así, esta fecha para muchos es motivo de obligaciones que desgatan y estresan, sobre todo por la preocupación de las facturas a pagar. Lo único que frena esta conducta paradójica, es cuando no hay fondos ni para endeudarse y no queda otra opción que aceptar la limitación; en cierto modo, se libera de la absurda concepción consumista. Es en este momento en que irá en busca del refugio de quienes esperan lo que más importa: la compañía de su alegría junto a un gesto de cariño y aprecio.
En consecuencia, trate de recobrar el verdadero sentido de la Navidad, opacada por el ajetreo del comportamiento consumista. Realice un inventario de las actitudes que necesita cambiar y mejorar; propóngase aprender a perdonar y amar. No olvide priorizar los valores espirituales y, partiendo desde el interior, sea generoso consigo mismo y entregue a las personas más valiosas para usted, el regalo más precioso que posee y sin costo alguno: “Su tiempo para amar”.
¡Feliz Navidad! |
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Diciembre, 1 del 2010
Felicidad es reír
después de llorar
Desde la cuna acechan las concepciones de que lo que va a ser feliz al nuevo ser, es recibir buena educación, lograr un buen estatus socioeconómico, un prestigioso puesto laboral, conseguir una buena pareja y formar una familia. Pero, ¿por qué existen tantas personas exitosas que sienten vacíos, soledad y carencias emocionales? ¿Será porque la idea de felicidad, está condicionada a la idea de realización personal? |
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La mayoría necesita encontrar un algo que no sé qué es para ser feliz. Se ignora que se nace dotados de recursos para aprender este arte, que se va perdiendo a medida que se contamina la mente con los paradigmas sociales que te dicen: estudia, trabaja, compite, alcanza el éxito.
Sentir felicidad es un estado mental y emocional que produce sentimientos de bienestar. Sensación que no ocurre cuando se responde a necesidades y deseos creados por las influencias del medio, al contrario, es posible que se originen más carencias. Los deseos por una necesidad insatisfecha, van a generar exceso de tensión que se controla a través del actuar por satisfacerlas; de ahí que hay que tomar en cuenta que sus expectativas se encuentren al alcance de la realidad.
La mayoría se traza metas, pero sólo unos pocos disfrutan en el andar hacia ellas. Estos últimos saborean la levantada de cada tropiezo, no se rinden así estén vencidos. Sienten la satisfacción de que en el día se trabajó por un paso, a pesar que no fue dado. Para estas personas, cada día es una meta aprender a vivir desarrollando sus habilidades para resolver las vicisitudes cotidianas y sus propios conflictos, eliminando poco a poco los obstáculos mentales del crecimiento interior. |
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No obstante, fijarse metas materiales y externas a merced de una mente y espíritu ambicioso de poder y posición, en ausencia del crecimiento y desarrollo interior, es una de las causas de los profundos vacíos emocionales.
Flexibles ante sorpresas
Perder el rumbo puede desubicarnos, la mejor salida es ser flexible con las sorpresas impensables que no estaban en el objetivo. Identifique si este azar del destino, lo enrumba hacia dimensiones que podrían alienarse a sus expectativas y deseos. Disfrute de nuevos caminos, ya que al final lo que le elevará el espíritu, será mirar desde la cima el camino culebrero que usted mismo hizo, cercado de rosas y espinas, de luz y tinieblas, tempestades y otoños.
Luego reirá de gozo desde el corazón y sólo ahí, justo en ese momento, comprenderá que la felicidad es sentirse vivo. Es llorar de agradecimiento a la vida. Es creer en la existencia misteriosa de una mano bendita. Es reír después de llorar.
No hay felicidad sin dolor, es la otra cara de la moneda. Ser feliz no tiene que ver con lograr una meta, sino con la actitud de disfrute en la lucha y desafíos ante sí mismo, ante la vida y los demás. |
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Octubre, 22 del 2010
En nuestras vidas:
Las consecuencias de
los errores de crianza,
son innumerables
Los niños rodeados de cuidados, atención, protección y amor, crecen felices; lo hacen con más plenitud, cuando se les permite vivir en su mundo imaginario que les despierta sensaciones y emociones únicas que nunca más volverán. En su mundo infantil es libre y nada es inalcanzable, todo se puede, se inventa los juegos y los juguetes; es su naturaleza crear. Explora el mundo con ansias de conocer; a los que se le dicen traviesos, están con deseos locos de palpar y descubrir qué es cada objeto que ve. En fin, maravillosa es la naturaleza con que nacemos.
Lástima que desde este despertar del espíritu por descubrir el mundo, siempre hay un adulto que lo impide; interviene obstruyen- |
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do la espontaneidad de la imaginación con videojuegos, la televisión, juguetes inútiles y costosos, o con actividades propias del adulto; viciando y pervirtiendo la naturaleza de la esencia divina del ser. También pobres adultos, es fácil culparlosy juzgarlos por sus errores; me consta que la mayoría de ellos luchan y hacen lo mejor que pueden, pero casi siempre están convencidos de que son los padres casi perfectos; que sus métodos son los mejores y apropiados en la crianza de sus hijos, algunos sí aciertan, pero la mayoría tarde lo lamentan.
Las consecuencias de los errores de crianza son innumerables, no siempre son las mismas, porque dependen de varios factores: internos y del medio. Las de mayor índice son: el abuso sexual infantil, depresión, ansiedad excesiva, agresividad, suicidio, anorexia, inquietud excesiva confundida muchas veces por el TDAH, que es el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, etc.
Las raíces de cualquier trastorno se forman y se arraigan en la infancia; es posible identificarlas a tiempo, aprendiendo a leer las conductas que son las señales de alerta que muchas veces preocupan, molestan o fastidian a los adultos. Es en este momento cuando deberían ser vistas por los maestros y las autoridades del plantel como un reto: “saber comprender e intervenir”. La mayoría lo que hacen es agrandar el problema en el niño o en el joven, desafiante de la autoridad “lo expulsan” o lo “etiquetan”, lo abandonan.
He recibido cantidad de niños y de jóvenes que poseen un alto coeficiente intelectual, pero a la vez están emocionalmente perturbados, tristes y vacíos. Les resulta difícil entenderse con la |
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vida y su realidad. Carecen de herramientas y son incomprendidos, son los que están expresando el grito de auxilio desde su interior, sus deseos inexpresivos, sus necesidades insatisfechas. Buscan una salida al no alienarse con lo que impone el adulto, quien probablemente lo encasilla de malcriado, vago o perezoso; y lo que siempre se halla en el fondo de su mal comportamiento, son las falencias y la desorientación de los padres y de algunos educadores.
Compórtate bien…y te compro…
Son comunes los niños tristes y solitarios. Hay aquellos que están en la espera del momento feliz a través de una recompensa material; eso es lo que se les ha enseñado: “Compórtarte bien, sé buen estudiante… y te compro lo que pediste”. Algunos se esmerarán en cumplir los compromisos acordados con sus padres, por el deseo de recibir su premio. Este tipo de acuerdo si no está ligado a vínculos afectivos fuertes y sanos, puede crear distorsión de los valores en el niño, como realizar una tarea sin el sentido del deber u obligación, sino por la necesidad de recibir una gratificación que se siente merecedor; y cuando no haya premio experimentará desdicha, porque pensaría que nadie lo quiere, debido que la gratificación de recibir el premio es sentirse amado.
Aquí surge una pregunta. Cuando este niño sea adulto, ¿quién lo va a premiar por trabajar, por pagar las cuentas, y por asumir todas sus responsabilidades? Esta es una de las causas de que hay adultos que viven peleándose con la vida y con los demás. Habrán quienes son conscientes de esta equivocación, pero les cuesta trabajo y sufrimiento aprender ¡Cuánta tortura y tiempo perdido en aprender algo que se pudo haber hecho, siendo niño! |
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Septiembre, 2 del 2010
¿Se ha preguntado
si es víctima de estrés crónico?
La cabeza me pesa, me duele la espalda, los hombros, la nuca, y me levanto de la cama con cansancio todas las mañanas. Me da pereza y hastío realizar mis actividades diarias. Me da rabia no poder hacer bien las cosas. Me olvido de eventos importantes, hasta de las llaves de mi casa. Me desespero, me enojo o entristezco fácilmente, siento que voy a estallar, creo que empiezo a enfermar…Si padece algunos de estos síntomas, es posible que sea víctima de estrés crónico.
Una pequeña dosis de estrés no es perjudicial para el cuerpo y el cerebro, sin embargo, el exceso de estrés sí causa daño. Pero, ¿Qué es el estrés? Es la respuesta del organismo frente a una situación amenazante, de ahí que es importante saber escuchar las señales del cuerpo, como el cansancio, fatiga, insomnio, |
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hiperactividad, desconcentración, alteración de las emociones, etc. El proceso del estrés crónico se inicia por una sobrecarga del organismo, es como hacer andar un automóvil forzando el motor, hasta que se funde.
El organismo responde frente al estrés con el aumento de la producción de dos neurotransmisores: la adrenalina y la noradrenalina; sustancias químicas que estimulan la actividad del sistema nervioso central, permitiendo que una persona reaccione con energías, con ánimo en una determinada tarea, actividad o situación.
No obstante, si una persona se mantiene por un tiempo prolongado frente al estrés, el organismo agotará sus reservas y quedará activado ‘el automático’, es decir, que aunque descanse seguirá produciendo altos niveles de sustancias químicas que alertan al cuerpo y la mente. Se producirán algunos males físicos, como dificultad para dormir, dolores musculares y articulares, problemas cardiacos, estomacales, hipertensión, el déficit del sistema inmunológico, etc. También es signo de estrés crónico, la acumulación de grasa en ciertas zonas viscerales, más que en las caderas.
La sustancia neuroquímica que destruye neuronas y a la vez el amigo silencioso del estrés crónico, es el cortisol. El exceso continuo de cortisol puede generar problemas verbales, de la memoria y de la concentración.
¿Se adapta o se anticipa al estrés?
Hay personas que se adaptan fácilmente a situaciones |
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estresantes, como el ruido por ejemplo, pero hasta cierto nivel. En cambio otras, se anticipan al estrés con solo pensar en aquello que lo estresa, sin tener que pasar por la experiencia. Se trata de pensamientos estereotipados que están fijos en la mente, rechazando de antemano aquello que hay que hacer, como tener que subirse en un avión, hablar en público, confrontar a su jefe, expresar algo que ha evitado hacerlo hace años, etc.
Otras situaciones muy estresantes que pueden volverse crónicas, son el divorcio, enviudar, la pérdida de un ser querido, sea por muerte o separación y quedarse sin empleo. En todos estos casos se acelera el ritmo cardiaco, aumenta la presión arterial, la constricción de los vasos sanguíneos, el aumento de la respiración, la estimulación de las glándulas sudoríparas y se dilatan las pupilas. En buena hora existen técnicas psicoterapéuticas muy efectivas que desarrollan las habilidades personales, para manejar el estrés.
Finalmente quiero recordarles que un simple pensamiento tiene el poder de alterar el organismo. Así por ejemplo: imagínese que tiene en su boca un limón verde y jugoso y mentalmente muérdalo. ¿Qué sintió? Posiblemente agrado o desagrado por el ácido. ¿Ocurrió una conducta? Por supuesto que sí, las glándulas salivales segregaron saliva en cuestión de milésimas de segundos. Pero, ¿dónde está el limón? En su boca no está, está en su mente, es sólo un pensamiento.
Y así sucede con todo lo que pensamos, toda idea va a transitar por la corteza cerebral y enviar mensajes de malestar o de bienestar a la hipófisis, que es la glándula madre que comanda a todas las demás. ¿Listo para manejar su estrés? |
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Agosto, 12 del 2010
A nivel personal:
¿Cuándo la soledad ocupa un espacio amenazante?
Atravesar un momento de depresión, es perder el color y la luz interior. Se esfuman los motivos de existir, quebrantando la voluntad a pedazos. Convertido en un guiñapo de carne y huesos, la soledad que agobia, se adentra desde las venas recorriendo el cuerpo, enfriando a la mente, contagiando al corazón, disociando al espíritu del amor y entregándolo a la muerte, que espera ansiosa para devorarlo con placer perverso.
El intenso dolor de existir y la soledad que engaña a la razón, arrastra lentamente hacia el vacío de la imaginación, hecha de torturas, causadas por el miedo y el temor. Suspendidos en la nada, entre los sombríos pensamientos, no se logra visualizar ni comprender qué hacer. No hay deseos, ni de esperanza; hay un sentimiento nefasto y morboso de desear abandonar las riendas de la lucha, salida única del momento.
Pero, ¿Qué sucede de inmediato? Se alivia el alma de la sola idea de renuncia. El miedo y el temor se empiezan a retirar, ganaron su tregua, no necesitan más presenciar. Es estos momentos, se podría estar a tiempo para recapacitar, solo si se burla a la enigmática mente, si no se declina al quedar la mirada fija en las espaldas de los demás. Quizás reaccionar, permitiéndose llorar, darse el tiempo necesario para procesar el dolor.
Hay que decirle a la soledad, a la tristeza y al miedo, vengan, |
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Cuando se carece de amor, cariño o afecto, sea porque no se lo sabe dar o no se lo sabe recibir, la soledad logra ocupar un espacio amenazante de la estabilidad emocional y del comportamiento. Cuando se siente mucha soledad, a pesar de la entrega a los demás, es debido a que se ama a cambio de recibir gratificación, se trata de amor condicional; así, aunque no deja de ser un sentimiento sincero, se espera consciente o inconscientemente una muestra de algo a cambio.
Cuando se sabe amar, la recompensa del acto es la satisfacción de hacer el bien al otro. Si la persona que lo recibe es reciproca, ya es un momento de plenitud; pero, si quien recibe es ingrata, egoísta y malagradecida, igual queda la satisfacción de haber aportado con un buen gesto, en el crecimiento de alguien que necesita aprender a amar.
Erich Fromm, en su libro El arte de Amar dice: “El amor es un poder activo en el hombre; un poder que atraviesa las barreras, que separan al hombre de sus semejantes y lo une a los demás; el amor lo capacita para superar su sentimiento de aislamiento y separatidad, y no obstante le permite ser él mismo y mantener su integridad”.
Sensación de soledad, se acaba cuando…
Los dadores de amor que añoran ser retribuidos, se sienten casi igual de infelices que aquellos que no lo hacen ¿Por qué? Eso es debido a la sensación de soledad que existe, resultado de pensar de manera negativa y pesimista, acerca de las actitudes indiferente de los demás. No se imagina que probablemente el que está a su lado se siente parecido o peor; es decir, se pertenece a un mundo que alberga a gran cantidad de tristes solitarios sin nadie cuestionarlo, porque lo que se mira son máscaras que cubren sus rostros.
acompáñenme un momento, no les temo, son parte de mi existir y del mundo. Hay que decirse así mismo: “ya no vuelvo a huir, me sentaré un instante frente al espectro y miraré sus rostros, hasta que se desvanezcan sus presencias poco a poco, algo necesito aprender… aceptando lo que siento en este momento”. Sólo por |
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hoy, ya mañana será otro día, despertará con alguna reflexión, con alguna nueva lección y se convencerá que no es igual que ayer, será mejor.
Pero, ¿Qué se puede hacer para dejar de sentir esa sensación de soledad? Primero, cambiar los pensamientos negativos y pesimistas acerca de los demás, no generalice. Cada quien es como quiere y puede ser, no todos en su infancia han experimentado el verdadero amor y cuidado, algunas cualidades especiales debe poseer aquel o aquella, sería difícil solo si se tratara de un caso de patología mental. En consecuencia, céntrese en las cualidades positivas de los otros y no se centre en las feas o malas. Es un empezar, poco a poco verá a las mismas personas de otra manera. Compréndalas.
Es inevitable sentir tristeza por el olvido de aquellos que se ha amado con entrega; no obstante, hasta este punto hay que comprender. Por lo general se trata del amor hacia los hijos, un familiar, un amigo, un hombre o una mujer; la entrega sin restricciones y de manera total. Las preguntas que surgen ahora son: ¿La persona que lo recibe percibirá el valor real con que fue dado? ¿Los actos de amor para el que lo expresa, tendrán en realidad el valor que se le adjudica en la entrega?
Esto, sin descontar que hay quienes creen que saben dar y dan migajas. ¿Será acaso por el alma desnutrida por los pensamientos vanos? Qué puede ofrecer una mente egoísta y mezquina…
La soledad y la tristeza profunda desaparecerían al aceptar que cada ser da lo que es capaz de dar y de recibir, según la capacidad para interpretar lo que recibe. Así, si recibe de alguien, con una mirada sonriente, una piedra recogida en el camino, surgirá una emoción benevolente de gratitud, no por la piedra, que por sí sola no tiene significado y un sentido útil, sino por lo que transmite la persona que lo entrega a través del gesto de amor, son sentimientos en actos simples. O podría ocurrir lo contrario, recibir una piedra que no sirve y pensar, ¡Qué absurdo!
Esperar más de lo deseado, es perder de vivir momentos que deleitan el ánimo por la vida. |
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Julio, 22 del 2010
Ante los conflictos, ¿de
qué forma reacciona usted?
Para que se produzca una crisis previamente debe haber un conflicto, que es la resistencia entre dos fuerzas que se oponen. El conflicto interno es la lucha entre oposiciones mentales, puede ser la contradicción entre ideas, deseos, sentimientos, entre las prioridades que hay que escoger, etc. En cada situación hay cada conflicto, algunos son muy simples que se resuelven rápidamente, pero hay otros que son una verdadera sobrecarga de alto calibre, que conllevan a una gran confusión mental y emocional.
De ahí que es trascendental, ante los conflictos, “la forma cómo se reacciona”. Los conflictos son inevitables, son la fuerza detrás de la existencia y el desarrollo personal; generan inestabilidad, desacomodo, caos, desequilibrio, y desembocan en crisis. Crisis, que casi siempre llega inadvertida, son inesperadas e indeseables, es como sentirse lanzado sin opción en un laberinto para buscar una salida. En ese momento es cuando demostramos las capacidades y las habilidades para resolver las dificultades y las encrucijadas que depara la vida.
Pero, ¿qué son las crisis? son los cambios que producen inestabilidad y, dependiendo de cómo se razone y se reaccione se dará paso al progreso, al estancamiento o al retroceso personal. |
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Los conflictos y las crisis crean dilemas, ante lo cual tenemos la obligación de tomar una decisión, si no se lo hace se vivirá en continua contradicción conflictiva, es decir, en crisis constante.
Muchas personas huyen de los conflictos para evitar las crisis. ¿Cómo lo evitan? No siempre se puede huir de ellos. Una forma de evitarlo es sintiéndose cómodo y seguro por ejemplo en una relación sin compromisos afectivos, en un puesto de trabajo, sin posibilidad de ascenso y de demostrar el potencial que se está atrofiando.
Círculos Viciosos
¿Se ha puesto a pensar que en el afán de huir de los conflictos para evitar las crisis se puede estar moviendo en círculos viciosos? Es lamentable que existan muchas personas que se mantengan en estos (círculos viciosos) y se aferren a ellos, a pesar de que les cause gran desgaste psicológico. Lo anterior, porque encuentran en él una especie de gratificación que actúa como analgésico que disminuye niveles significativos de ansiedad y de sentimientos negativos, pero que “dura muy poco”. Siempre volverá a retornar nuevamente, nunca igual que antes porque el círculo se envicia cada vez más y salir de ello es un verdadero reto.
Un ejemplo de pertenecer a un círculo vicioso puede ser la persona sumisa y dependiente, que a pesar de sentirse limitada, oprimida e infeliz haciendo lo que no le gusta, quejándose todo el tiempo de su mala suerte y, que a pesar de tener las posibilidades de un mejor cargo y calidad de vida, no es capaz de asumir un cambio por los miedos y temores a los riesgos. Esta persona encuentra gratificación en la seguridad de su puesto y de su sueldo.
Parte de este círculo también puede ser la persona dominante, obsesiva del trabajo e incansablemente exigente, que no se relaciona bien con los subalternos; no es amable y es desconsiderada, no disfruta de su trabajo, se siente agotado, |
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agobiado, presenta altos niveles de ansiedad y hastío en su labor. La gratificación podría ser la satisfacción de la necesidad de poder, los resultados del desempeño o ambos.
Así también, podría ser el caso de la pareja que se encuentra en continuas riñas por la disputa de quien tiene la razón, nunca llegan a un acuerdo, se gritan, se faltan el respeto; no importa lo que se diga, sino quien logra callar al otro y al final uno termina en silencio, pero sin dar la razón para luego, en otro momento, continuar y así sucesivamente.
Surge la Ambivalencia
Hay que tener cuidado con la duda que crea conflictos, porque surge la “ambivalencia”, que no es más que tener sentimientos de afecto y de rechazo hacia alguien, por sospechar que ha traicionado su confianza o tener pensamientos opuestos acerca de algo, como estar estudiando una carrera y todos los días cuestionarse ¿Y si mejor hubiera seguido otra? Otro ejemplo de ambivalencia sería la persona que está siempre enojada por los celos y la desconfianza, pensando que su pareja le podría ser infiel, etc.
Cuando las personas tienden a buscar a un culpable, sea el vecino, la pareja, el padre, el hijo, el jefe, el empleado, etc., como escape para resolver un problema, causa un retroceso personal que impacta negativamente a quienes rodea; esto sucede cuando no se identifica la causa verdadera y se le adjunta una falsa. Así, se podría vivir en conflicto toda una vida y por ende acoplarse a una vida en crisis emocional y existencial, generando y manteniendo los círculos viciosos que denigran la vida de las personas y de sus familias.
¿Ya identificó si forma parte de uno o más círculos viciosos? ¿Identifica sus conflictos mentales y los acepta? ¿Los resuelve adecuadamente? Es cuestión de identificarlos, aceptarlos y enfrentarlos para que se resuelvan, sin dejar de escalar en su propia evolución. |
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Junio, 29 del 2010
El único Capitán que puede controlar el timón, es uno mismo
En los momentos de reflexión, se preguntará así mismo ¿Por qué reaccioné de tal manera? ¿Por qué no puedo cambiar en mí lo que me he propuesto? Ensimismado ha de pensar ¡No puedo cambiar! ¡Así soy! En realidad sí. Es difícil cambiar un comportamiento mientras no se tiene claro que es regido por un sistema de creencias, que se empieza a estructurar desde el momento en que se nace gracias a la información que se va codificando y acumulando mentalmente, a través de las experiencias diarias, hasta el último suspiro de vida.
En este proceso de continuo aprendizaje, es importante saber qué influencias externas existen en las primeras etapas de vida como la forma en que los adultos, el padre y la madre se comunican con un niño, qué enseña y cómo orienta, sea con palabras o con ejemplos; son experiencias que influyen en la construcción de la |
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base de la forma de pensar. Por supuesto, estas influencias externas interactúan con los rasgos internos de la personalidad.
Esta dinámica se refleja en una de las frases célebres de Jean-Jacques Rousseau "El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe";es decir,que la familia, la escuela, el barrio, etc., son las principales esferas sociales que condicionan la construcción de las creencias que conducen a la forma de pensar, de sentir y de actuar.Pero, ¿qué es un sistema de creencias? Son los pensamientos que forman esquemas mentales. Son los pensamientos que gobiernan nuestra forma de ser y justo en este punto se encuentra el timón de los actos que necesita de capitán que la dirija.
¿Quién controla a la mente? Generalmente está sin capitán, igual que un barco a la deriva, dejándose impulsar por las creencias irracionales, falsas o intrusivas y no por sí mismo. Es guiada por sí mismo cuando la persona a pesar de las dificultades que atraviesa, se esfuerza por pensar correctamente debido a que ha identificado en sí mismo ideas falsas.
Dependerá de cómo se piense para que surja una emoción o un sentimiento. Si pienso que la vida tiene bellos momentos y vale la pena vivirla, surgirá un sentimiento de esperanza, de deseos de vivir, de alegría y por ende el comportamiento será de trazar metas, de divertirse, de trabajar con optimismo, etc. Y si sólo pensamos que la vida es dura, cruel y aburrida surgirá un sentimiento de desesperanza, de tristeza, de rabia, indiferencia y por ende una actitud pasiva ante los retos de la vida; sentirá pereza, un esfuerzo extras por cumplir un horario o quehaceres, |
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aburrimiento, depresión, etc. Si piensa que debido a una enfermedad crónica se va a morir, las células del cuerpo obedecerá a su mandato y el sistema inmunológico disminuirá significativamente y será presa de las enfermedades del cuerpo y de una baja calidad de vida.
El único capitán que puede controlar el timón de los pensamientos, es uno mismo: el Yo. El Yo es la mente consciente, capaz de razonar, de discernir, de reflexionar, de elegir y tomar decisiones. Pero, ¿qué es lograr el control de nuestra mente? Es dejar de ser esclavo de las ideas erróneas, irracionales e intrusivas, porque esclavizan automáticamente. La forma de pensar de cada uno produce un sentimiento que se expresa en conductas como el ser cordial, chistoso, egoísta, envidioso, optimista, pesimista, altruista, despiadado, hostil o cruel, etc. Sin percatarse se actúa a merced de cómo pensamos.
En consecuencia, si usted piensa que puede aprender una actividad que no conoce y tiene la idea de que puede realizarla mediante constante práctica y disciplina, créalo que lo logrará, la voluntad y la motivación es la que nos mueve hacia donde queremos ir. Sartre en su obra "El ser y la nada" afirma que el destino del hombre está en el mismo hombre y no en Dios.
Aparte de la creencia para muchas personas de que existe un destino divino, indudablemente sí hay un destino que está en las manos de uno mismo, y es el de creer que se puede lograr los propósitos deseados para la realización personal, siempre y cuando las metas estén basadas en la realidad y en la capacidad para conseguirlos. |
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Junio, 15 del 2010
¿Cuántos rostros enmascara
usted durante el día?
En latín, persona significa “máscara”; en griego, significa “delante de la cara”. ¿Se ha preguntado cuántos rostros enmascara usted durante el día? Dos. Cuatro. Más de seis podría crear; y, mientras más se acomodan a su entorno, son más necesarias, porque al ocultarse detrás de ellas, dan seguridad y equilibrio emocional para lograr las metas casi siempre impuestas en el trabajo, con la pareja, con los amigos, con los hijos, con los padres, etc., quienes demandan en cada uno, una conducta o comportamiento a favor de esa relación.
Generalmente se muestra el rostro enmascarado que los demás |
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esperan ver. Detrás de ella ocultamos penas, debilidades, frustraciones, temores, miedos inevitables para el crecimiento
personal. No hay persona que no haya estado frente a retos, como aquel individuo exitoso que con una sonrisa y una actitud positiva, deja entrever que goza de salud y equilibrio, en medio de las oleadas que lo revuelca y lo zambulle en la lucha ante los retos de la vida.
Pero, no todos se han interesado por enfrentar los retos y ganar; hay personas que evaden las situaciones difíciles y escogen el camino menos incómodo, debido a que no soportan cargar con una máscara que resta espontaneidad y sinceridad en las relaciones con los demás. Para ellas, es otra forma de ganarle a la vida no pagando un tributo alto por escalar incansablemente en la montaña de las competencias interpersonales. No obstante, ¿cuántas se acostumbraron a poseerla y olvidaron la expresión natural de su rostro, dando la espalda a su YO? Duermen y amanecen con las máscaras.
A medida que transcurre el ocaso del día, uno se va quitando lentamente una a una las máscaras. Es decir, llega el final del día y se busca el refugio en la guarida del hogar o en cualquier lugar donde sería la cueva; ahí, en el regazo donde se encontrará el descanso sin máscara, con el rostro desnudo, cuando existe la única oportunidad de ser uno mismo, de permitirse expresar los más íntimos pensamientos y sentimientos, de dar rienda suelta a las emociones, de quitar este peso que agota y cansa, que
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estresa y enferma al cuerpo y al espíritu.
Pero, ¿qué puede suceder en este preciso momento, al dejar caer las máscaras? Conflictos. Sí, conflictos consigo mismo por la tensión psicológica, emocional y física que se acumuló durante el día y mientras se está en el escenario de la vida. Todo se soporta y se tolera con las máscaras, más no cuando la función termina.
Casi siempre llegando a casa, unos se enojan sin causa aparente con sus familiares, sea pareja, padres o hijos; otros, son indiferentes encerrándose en su mundo, ignorando que causan daño con esta actitud. En fin, ambos: el enojo y la indiferencia, causarán alejamiento y resentimiento en sus seres queridos.
Lo digno es saber llevar una máscara liviana, para poder quitarla y ponerla cuando la situación demande, disfrutando ese juego de las relaciones con los demás. No usarla porque se dependa de ella, sino por la necesidad de disminuir la angustia o la ansiedad en los casos de tener que enfrentarse a eventos difíciles o hostiles, cuando es menester limar las asperezas, dando paso a una comunicación saludable, sin enojo o sin restricciones.
En síntesis, si usted ha adoptado el uso y abuso de una o más máscaras, es recomendable que haga un inventario de su Costo y Beneficio, a qué precio lo hizo. ¿Valió la pena? ¿Logró sus metas? Además cuestionarse si está en armonía consigo mismo y con las personas más importantes de su vida. |
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Mayo, 26 del 2010
Los Límites se
marcan con
la participación
de todos
Marcar los límites entre los miembros de un grupo ya sea familiar o laboral es uno de los secretos del vivir con armonía. Sentir que los demás respetan nuestro espacio, da una sensación de |
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independencia debido a la privacidad, a la libertad de movimiento o desplazamiento, a la libertad para expresar nuestro pensamiento sin temor.
Pero, ¿qué son los límites? ¿Para qué nos sirve? ¿Cómo se marcan estos límites? Los límites son líneas imaginariamente divisorias entre el espacio de una persona y la otra, que ocupa el mismo territorio, ya sea familiar o laboral; en una palabra es la frontera entre una persona y la otra.
Marcar los límites nos sirve para evitar aquellas relaciones que acentúan o motivan conflictos permanentemente entre los miembros de este territorio, para evitar malas relaciones y una comunicación no sana.
No obstante, hay que tener mucho cuidado en no marcar límites rígidos, porque tienden a fomentar el individualismo y la indiferencia entre las personas de un medio, que no se interesan por los problemas de los demás (hijo, hermano, papá, compañero, empleado, jefe…), tienen la creencia que cada quien debe |
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resolver sus propios problemas; así mismo evitan en lo máximo pedir ayuda o apoyo y cuando lo hacen les cuesta muchísimo, como si fuera una gran debilidad ante el otro.
También existe el otro extremo, los límites difusos, es decir, que están ahí marcados pero nadie respeta las fronteras, empezando por la misma persona que permite que le invadan su espacio. Lo correcto es marcar límites flexibles, es decir, que todos conozcan las fronteras existentes y que nadie intente sobrepasarse sin permiso del otro.
En consecuencia, los límites se marcan en conjunto, con la participación de todos, en base del conocimiento de los intereses y las necesidades de los miembros del medio; no debe ser por capricho o por convicciones personales, sino del grupo. Esta acción es liderada por aquellos que representan la autoridad, es decir, los padres en el caso de la esfera familiar y los jefes en la esfera laboral. Se evita el autoritarismo y la sumisión. Es una forma inteligente de lograr vivir y trabajar en armonía. |
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Junio, 29 del 2010
El único Capitán que puede controlar el timón, es uno mismo
En los momentos de reflexión, se preguntará así mismo ¿Por qué reaccioné de tal manera? ¿Por qué no puedo cambiar en mí lo que me he propuesto? Ensimismado ha de pensar ¡No puedo cambiar! ¡Así soy! En realidad sí. Es difícil cambiar un comportamiento mientras no se tiene claro que es regido por un sistema de creencias, que se empieza a estructurar desde el momento en que se nace gracias a la información que se va codificando y acumulando mentalmente, a través de las experiencias diarias, hasta el último suspiro de vida.
En este proceso de continuo aprendizaje, es importante saber qué influencias externas existen en las primeras etapas de vida como la forma en que los adultos, el padre y la madre se comunican con un niño, qué enseña y cómo orienta, sea con palabras o con ejemplos; son experiencias que influyen en la construcción de la |
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base de la forma de pensar. Por supuesto, estas influencias externas interactúan con los rasgos internos de la personalidad.
Esta dinámica se refleja en una de las frases célebres de Jean-Jacques Rousseau "El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe";es decir,que la familia, la escuela, el barrio, etc., son las principales esferas sociales que condicionan la construcción de las creencias que conducen a la forma de pensar, de sentir y de actuar.Pero, ¿qué es un sistema de creencias? Son los pensamientos que forman esquemas mentales. Son los pensamientos que gobiernan nuestra forma de ser y justo en este punto se encuentra el timón de los actos que necesita de capitán que la dirija.
¿Quién controla a la mente? Generalmente está sin capitán, igual que un barco a la deriva, dejándose impulsar por las creencias irracionales, falsas o intrusivas y no por sí mismo. Es guiada por sí mismo cuando la persona a pesar de las dificultades que atraviesa, se esfuerza por pensar correctamente debido a que ha identificado en sí mismo ideas falsas.
Dependerá de cómo se piense para que surja una emoción o un sentimiento. Si pienso que la vida tiene bellos momentos y vale la pena vivirla, surgirá un sentimiento de esperanza, de deseos de vivir, de alegría y por ende el comportamiento será de trazar metas, de divertirse, de trabajar con optimismo, etc. Y si sólo pensamos que la vida es dura, cruel y aburrida surgirá un sentimiento de desesperanza, de tristeza, de rabia, indiferencia y por ende una actitud pasiva ante los retos de la vida; sentirá pereza, un esfuerzo extras por cumplir un horario o quehaceres, |
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aburrimiento, depresión, etc. Si piensa que debido a una enfermedad crónica se va a morir, las células del cuerpo obedecerá a su mandato y el sistema inmunológico disminuirá significativamente y será presa de las enfermedades del cuerpo y de una baja calidad de vida.
El único capitán que puede controlar el timón de los pensamientos, es uno mismo: el Yo. El Yo es la mente consciente, capaz de razonar, de discernir, de reflexionar, de elegir y tomar decisiones. Pero, ¿qué es lograr el control de nuestra mente? Es dejar de ser esclavo de las ideas erróneas, irracionales e intrusivas, porque esclavizan automáticamente. La forma de pensar de cada uno produce un sentimiento que se expresa en conductas como el ser cordial, chistoso, egoísta, envidioso, optimista, pesimista, altruista, despiadado, hostil o cruel, etc. Sin percatarse se actúa a merced de cómo pensamos.
En consecuencia, si usted piensa que puede aprender una actividad que no conoce y tiene la idea de que puede realizarla mediante constante práctica y disciplina, créalo que lo logrará, la voluntad y la motivación es la que nos mueve hacia donde queremos ir. Sartre en su obra "El ser y la nada" afirma que el destino del hombre está en el mismo hombre y no en Dios.
Aparte de la creencia para muchas personas de que existe un destino divino, indudablemente sí hay un destino que está en las manos de uno mismo, y es el de creer que se puede lograr los propósitos deseados para la realización personal, siempre y cuando las metas estén basadas en la realidad y en la capacidad para conseguirlos. |
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Junio, 15 del 2010
¿Cuántos rostros enmascara
usted durante el día?
En latín, persona significa “máscara”; en griego, significa “delante de la cara”. ¿Se ha preguntado cuántos rostros enmascara usted durante el día? Dos. Cuatro. Más de seis podría crear; y, mientras más se acomodan a su entorno, son más necesarias, porque al ocultarse detrás de ellas, dan seguridad y equilibrio emocional para lograr las metas casi siempre impuestas en el trabajo, con la pareja, con los amigos, con los hijos, con los padres, etc., quienes demandan en cada uno, una conducta o comportamiento a favor de esa relación. |
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Generalmente se muestra el rostro enmascarado que los demás esperan ver. Detrás de ella ocultamos penas, debilidades, frustraciones, temores, miedos inevitables para el crecimiento
personal. No hay persona que no haya estado frente a retos, como aquel individuo exitoso que con una sonrisa y una actitud positiva, deja entrever que goza de salud y equilibrio, en medio de las oleadas que lo revuelca y lo zambulle en la lucha ante los retos de la vida.
Pero, no todos se han interesado por enfrentar los retos y ganar; hay personas que evaden las situaciones difíciles y escogen el camino menos incómodo, debido a que no soportan cargar con una máscara que resta espontaneidad y sinceridad en las relaciones con los demás. Para ellas, es otra forma de ganarle a la vida no pagando un tributo alto por escalar incansablemente en la montaña de las competencias interpersonales. No obstante, ¿cuántas se acostumbraron a poseerla y olvidaron la expresión natural de su rostro, dando la espalda a su YO? Duermen y amanecen con las máscaras.
A medida que transcurre el ocaso del día, uno se va quitando lentamente una a una las máscaras. Es decir, llega el final del día y se busca el refugio en la guarida del hogar o en cualquier lugar donde sería la cueva; ahí, en el regazo donde se encontrará el descanso sin máscara, con el rostro desnudo, cuando existe la única oportunidad de ser uno mismo, de permitirse expresar los más íntimos pensamientos y sentimientos, de dar rienda suelta a las emociones, de quitar este peso que agota y cansa, que
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estresa y enferma al cuerpo y al espíritu.
Pero, ¿qué puede suceder en este preciso momento, al dejar caer las máscaras? Conflictos. Sí, conflictos consigo mismo por la tensión psicológica, emocional y física que se acumuló durante el día y mientras se está en el escenario de la vida. Todo se soporta y se tolera con las máscaras, más no cuando la función termina.
Casi siempre llegando a casa, unos se enojan sin causa aparente con sus familiares, sea pareja, padres o hijos; otros, son indiferentes encerrándose en su mundo, ignorando que causan daño con esta actitud. En fin, ambos: el enojo y la indiferencia, causarán alejamiento y resentimiento en sus seres queridos.
Lo digno es saber llevar una máscara liviana, para poder quitarla y ponerla cuando la situación demande, disfrutando ese juego de las relaciones con los demás. No usarla porque se dependa de ella, sino por la necesidad de disminuir la angustia o la ansiedad en los casos de tener que enfrentarse a eventos difíciles o hostiles, cuando es menester limar las asperezas, dando paso a una comunicación saludable, sin enojo o sin restricciones.
En síntesis, si usted ha adoptado el uso y abuso de una o más máscaras, es recomendable que haga un inventario de su Costo y Beneficio, a qué precio lo hizo. ¿Valió la pena? ¿Logró sus metas? Además cuestionarse si está en armonía consigo mismo y con las personas más importantes de su vida. |
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Mayo, 26 del 2010
Los Límites se
marcan con
la participación
de todos
Marcar los límites entre los miembros de un grupo ya sea familiar o laboral es uno de los secretos del vivir con armonía. Sentir que los demás respetan nuestro espacio, da una sensación de independencia debido a la privacidad, a la libertad de movimiento |
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o desplazamiento, a la libertad para expresar nuestro pensamiento sin temor.
Pero, ¿qué son los límites? ¿Para qué nos sirve? ¿Cómo se marcan estos límites? Los límites son líneas imaginariamente divisorias entre el espacio de una persona y la otra, que ocupa el mismo territorio, ya sea familiar o laboral; en una palabra es la frontera entre una persona y la otra.
Marcar los límites nos sirve para evitar aquellas relaciones que acentúan o motivan conflictos permanentemente entre los miembros de este territorio, para evitar malas relaciones y una comunicación no sana.
No obstante, hay que tener mucho cuidado en no marcar límites rígidos, porque tienden a fomentar el individualismo y la indiferencia entre las personas de un medio, que no se interesan por los problemas de los demás (hijo, hermano, papá, compañero, empleado, jefe…), tienen la creencia que cada quien debe |
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resolver sus propios problemas; así mismo evitan en lo máximo pedir ayuda o apoyo y cuando lo hacen les cuesta muchísimo, como si fuera una gran debilidad ante el otro.
También existe el otro extremo, los límites difusos, es decir, que están ahí marcados pero nadie respeta las fronteras, empezando por la misma persona que permite que le invadan su espacio. Lo correcto es marcar límites flexibles, es decir, que todos conozcan las fronteras existentes y que nadie intente sobrepasarse sin permiso del otro.
En consecuencia, los límites se marcan en conjunto, con la participación de todos, en base del conocimiento de los intereses y las necesidades de los miembros del medio; no debe ser por capricho o por convicciones personales, sino del grupo. Esta acción es liderada por aquellos que representan la autoridad, es decir, los padres en el caso de la esfera familiar y los jefes en la esfera laboral. Se evita el autoritarismo y la sumisión. Es una forma inteligente de lograr vivir y trabajar en armonía.
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